El movimiento Creemos, fundado y liderado por el actual alcalde de Medellín, Federico Andrés Gutiérrez, prepara su regreso a la arena legislativa con una lista propia al Senado en las elecciones del 8 de marzo de 2026. Según información obtenida por Correo News, el plan contempla además la inscripción de cinco listas departamentales, en territorios donde el mandatario considera tener músculo político suficiente para asegurar representación y ampliar su influencia más allá de Antioquia.
Sin embargo, el proceso de construcción de esas listas enfrenta turbulencias. De acuerdo con fuentes consultadas por Correo News, un concejal de Medellín y el secretario privado de la Alcaldía han emprendido una carrera contrarreloj, llamando a líderes regionales para que se sumen a la apuesta. El problema es que muchos de esos dirigentes ya están vinculados a otras colectividades o avanzados en procesos de preselección, lo que genera la percepción de improvisación y desesperación dentro del naciente proyecto.
El momento elegido también es complejo. Mientras partidos tradicionales y nuevas fuerzas políticas ultiman detalles de sus candidaturas, Creemos parece llegar tarde a la contienda. Varios líderes contactados por el equipo de Gutiérrez cuestionan que no se hubiera tejido una relación sólida durante los últimos años, sino que ahora, en plena recta final, se intente abrir espacio en un escenario donde casi todo está definido.
El balance electoral tampoco luce favorable. Según un analista político consultado por Correo News, Creemos difícilmente superaría el umbral de 637.000 votos que exige la ley para obtener representación en el Senado. En el mejor de los casos, el movimiento podría alcanzar una o dos curules en la Cámara por Antioquia, lo que pondría en duda la conveniencia de arriesgar capital político en un proyecto de alcance limitado.
Los antecedentes de 2022 refuerzan el escepticismo. En aquella campaña presidencial, colaboradores de Gutiérrez fueron enviados a regiones del país para coordinar esfuerzos sin conocer sus dinámicas políticas, lo que generó tensiones con las estructuras locales. El vacío permitió que Rodolfo Hernández conectara con el electorado regional y desplazara con facilidad a Gutiérrez en primera vuelta. Para muchos analistas, la historia se repite con el diseño actual de las listas de Creemos, marcado por la improvisación y el desorden.
Con este panorama, la pregunta que se abre es si al alcalde de Medellín y a su movimiento les convendría más tejer alianzas estratégicas con otros partidos para evitar un fracaso anunciado, en lugar de persistir en la idea de lanzarse en solitario. ¿Será Creemos capaz de consolidarse como fuerza nacional o terminará quemándose en su intento de llegar al Congreso?

