David Alejandro Toro llegó al Congreso en 2022 sin una larga trayectoria electoral. Cuatro años después fue reelegido por Antioquia y se consolidó como uno de los rostros más visibles del Pacto Histórico en el departamento, con una particularidad: buena parte de su actividad política también se juega en redes sociales.
David Alejandro Toro no llegó al Congreso después de pasar años haciendo campaña electoral. Su trayectoria venía del trabajo social, el periodismo y la defensa de derechos humanos. Nacido en Medellín en 1977, estudió Pedagogía Reeducativa y posteriormente Administración de Empresas, y antes de llegar a la política electoral estuvo vinculado a distintos procesos sociales.
El salto a la política ocurrió en 2022, cuando hizo parte de la lista del Pacto Histórico a la Cámara por Antioquia. La colectividad obtuvo entonces alrededor de 224.000 votos y consiguió tres curules en el departamento. Toro llegó así al Congreso en medio del crecimiento electoral de la izquierda en una región donde históricamente las fuerzas alternativas han tenido mayores dificultades para consolidarse.
Durante su primer periodo tuvo un papel activo dentro de la bancada. En julio de 2024 fue elegido presidente de la Comisión Segunda de la Cámara, encargada de asuntos como política internacional, defensa y fuerza pública.
Pero si hay un escenario donde Toro ha logrado diferenciarse es en las redes sociales.
Su manera de comunicarse es directa y suele reaccionar rápidamente frente a la coyuntura política. Publica, responde a sus contradictores y lleva a sus plataformas buena parte de las discusiones que se dan en el Congreso y dentro del Pacto Histórico. Algunas de esas publicaciones terminan generando reacciones que van más allá de sus propios seguidores y son recogidas posteriormente por medios de comunicación.
Esa exposición también lo ha convertido en una figura reconocible dentro de la política digital antioqueña. No se trata solamente de cuántos seguidores tenga, sino de la capacidad que tiene un mensaje suyo para entrar rápidamente en la conversación política.
Su actividad tampoco se quedó en el primer periodo. En 2026 volvió a competir por la Cámara y consiguió la reelección. El Pacto Histórico obtuvo 394.081 votos en Antioquia y mantuvo tres curules, que quedaron en manos de Hernán Muriel Pérez, Luz Verónica Estrada Holguín y David Alejandro Toro.
Para Toro, el nuevo Congreso supone además un cambio de escenario. Ya no hace parte de una bancada de gobierno como ocurrió durante la administración de Gustavo Petro. El Pacto Histórico enfrenta ahora una nueva etapa política y Toro continúa siendo uno de sus representantes más visibles en Antioquia.
En el periodo 2026-2030 integra la Comisión Sexta de la Cámara, relacionada con asuntos como comunicaciones, educación, transporte y servicios públicos. También quedó entre los cinco representantes del Pacto Histórico que integran la Comisión Legal de Investigación y Acusación, una de las instancias con mayor peso político de la Cámara.
Su recorrido muestra un cambio importante en la forma de hacer política. En 2022 era un dirigente social que daba el salto a una elección nacional. Hoy tiene cuatro años de experiencia legislativa, una segunda elección a su favor y una presencia digital que se ha convertido en parte de su identidad política.
Toro no es necesariamente el congresista antioqueño con mayor estructura electoral ni el que concentra más poder dentro de su partido. Su fortaleza está en otro lugar: sabe convertir la coyuntura política en conversación digital.
Y en una política donde una publicación puede terminar convertida en debate, titular de prensa o tendencia en redes, esa capacidad también es una forma de poder.
Por eso, más allá de su trabajo legislativo, Alejandro Toro se ha ganado un lugar particular entre los congresistas de Antioquia: el de uno de los políticos que mejor entiende cómo hacer que su voz salga del Congreso y llegue al celular de los electores.

