En Colombia, los medios de comunicación, fuerza pública, gobierno y ciudadanía continúan a la espera de que el ELN realice la liberación de Luis Manuel Diaz, padre del jugador de la Selección Colombia, Lucho Diaz.
Calmar la incertidumbre de dar a conocer la precisión de momento, la hora y las condiciones de la entrega, no ha sido una prioridad por parte del grupo armado, dado que en los tres comunicados emitidos hasta día de hoy por la misma entidad no entregan precisiones que den garantías a la liberación.
Esto ha creado opiniones diversas con sentimientos de indignación por parte de la ciudadanía, opinión pública y algunos personajes como los delegados para la negociación de paz con el grupo insurgente, puesto que desde que ocurrió el hecho, por parte del ELN, ha habido entorpecimiento de las operaciones de búsqueda.
Antes de que el ELN aceptará la responsabilidad del secuestro, se inició con un despliegue de búsqueda coordinado entre la Policía, el CTI de la Fiscalía y la Fuerza Aeroespacial, adicionalmente se ofreció una recompensa por el paradero de Luis Manuel Diaz, ante esto no hubo ningún pronunciamiento del grupo subversivo, es decir que el ELN permitió que se ofreciera recompensa.
El día 2 de Noviembre, Otty Patiño, jefe negociador del Gobierno en la mesa con el Ejército de Liberación Nacional, confirmó en un comunicado que el secuestro había sido perpetrado por una unidad de la guerrilla ELN, y en el mismo comunicado exige al grupo entregar al padre de Lucho Díaz.
La indignación fue mayor al conocerse el pronunciamiento 4 días después, dado que existe una mesa de negociación y en ella se desarrollan comunicaciones constantes entre la guerrilla y el Gobierno Nacional, muchas dudas quedaron sobre el tiempo esperado del ELN para informar que ellos eran los autores del secuestro. Esto, teniendo en cuenta que hubo operativos de búsqueda a gran escala desplegados en diferentes territorios del país, incluso llegando a la frontera con Venezuela.
Pero no todas las dudas estaban sin resolver, para algunos desde el principio era claro que el grupo armado (ELN) era el culpable, aunque quisieran hacer ver la situación confusa, puesto que en algunos medios de comunicación como Semana y El Tiempo que obtuvieron comunicación con informantes de la misma organización se habló de un desconocimiento de los hechos y la no aprobación de los jefes mayores y organización en general sobre el secuestro.
Pese a este ‘desconocimiento’ por parte del ELN, y atribución de las acciones a una fracción minúscula que actúan en el norte de Colombia, ‘Frente de Guerra Norte’, las pistas claves sobre una autoría organizada están en un lugar donde nadie las puede borrar: La historia.
Históricamente, octubre ha representado simbólicamente para la organización, un mes que no puede pasar por alto, el grupo al margen de la ley acostumbra a hacer grandes ataques bajo la convocatoria del aniversario del ’Octubre negro’.
El 28 de octubre secuestraron al papá de Lucho Díaz; el sacerdote Camilo Torres, símbolo de esa guerrilla, entró a la organización el 18 de octubre de 1965; la muerte del Che Guevara fue el 8 de octubre de 1967; la muerte de Luis Arbelaez otro miembro importante fue el 15 de octubre de 1973 y la muerte de los fundadores, hermanos Vasquez Castaño ocurrió el 18 de octubre de 1973 en Anorí, Antioquia a manos del ejército Nacional.
Estos hechos marcan un patrón muy distintivo de la organización, lo cual podría leerse como un crimen premeditado y con propósito, por otra parte este hecho previamente pensado y coordinado, refleja una vez más los vacíos comunicacionales entre el Gobierno Nacional, los delegados de paz y el grupo insurgente, puesto que desde un principio las operaciones que se estaban realizando con inteligencia y datos ‘comprobados’ no estuvieron guiadas bajo la total sinceridad e incluso fueron distraídas con dudas sembradas sobre los culpables como lo fue nombrar la delincuencia común como autor del crimen.
Estos detalles del caso han propiciado que se lleguen a dos conclusiones, ambas preocupantes para Colombia por las consecuencias que podrían traer. La primera, indicaría que el ELN mintió desde el principio a los representantes de la mesa de Negociación y la segunda, daría a entender que el ELN no está unificado en su accionar y voluntad de paz, dejando en duda que la negociación si esté aprobada por todos sus integrantes.
Redacción: Correo News

