Aunque todavía falta tiempo para que la carrera por la Alcaldía de Cota tome forma definitiva, en los corrillos políticos ya empiezan a repetirse tres nombres con mayor frecuencia: Daniel Manchola, Néstor Guitarrero y Aldo Camera. Ninguno aparece hoy con la elección resuelta y, de hecho, una de las principales conclusiones entre dirigentes y ciudadanos consultados es que todavía no hay una candidatura que termine de llenar el escenario
Manchola carga con la cercanía política al exalcalde Orlando Balsero y con el peso que esa herencia pueda tener frente a asuntos que siguen generando conversación en Cota, particularmente movilidad y predial. Su fortaleza está en una estructura conocida y en la capacidad histórica de transferencia política que ha caracterizado al municipio; su desafío será demostrar hasta dónde ese respaldo sigue teniendo capacidad real de endoso con un personaje radicado en Bogotá.
Guitarrero, por su parte, es percibido como un dirigente de vieja guardia, reconocido en el municipio y con experiencia en el relacionamiento político. En conversaciones locales aparece reiteradamente asociado a su capacidad económica y su estructura. Esa fortaleza puede ser determinante en un municipio acostumbrado a campañas con alto componente de recursos, aunque también lo obliga a superar la lectura de una candidatura construida desde la política convencional.
En tercer lugar, los nombres que empiezan a tener fuerza son los del los exconcejales Jaime Cárdenas y Aldo Camera. Cárdenas ya fue candidato a la Alcaldía en 2023. Sin embargo, el empresario, exconcejal e hijo del exalcalde Néstor González, Aldo Camera no ha participado antes en la carrera por la Alcaldía y hoy su posición es distinta: tiene apellido y antecedentes políticos reconocibles, pero todavía está en proceso de construir una estructura propia y de demostrar que su eventual proyecto no depende exclusivamente del legado familiar.
Más atrás, pero presentes en las conversaciones dependiendo de la coyuntura, aparecen Wilson Quevedo y Claudia Garay. Son nombres que pueden adquirir relevancia por el petrismo y si alguno de los proyectos principales pierde fuerza, se producen alianzas o se abre espacio para una candidatura alternativa.
Cota ha sido históricamente un municipio donde pesan los respaldos, las redes políticas y la capacidad económica. Varios actores coinciden en que todavía existe una cultura electoral de “endoso”, lo que hace más difícil la irrupción de proyectos completamente alternativos. A esto se suma un electorado tradicionalmente conservador, aunque en las últimas elecciones los sectores asociados al Pacto Histórico han aumentado su presencia sin convertirse todavía en una fuerza dominante.
Por ahora, más que una carrera definida, Cota tiene un escenario abierto: dos nombres con reconocimiento político previo y un tercero que intenta construir una posición propia, mientras varios aspirantes permanecen atentos a cualquier vacío que deje la competencia principal. La verdadera disputa comenzará cuando reconocimiento, estructura, recursos y capacidad de movilización empiecen a encontrarse en el mismo candidato.

