Más allá de los escándalos por dobles registros y fraudes en la identificación, un dato alarmante emerge de las entrañas de la Registraduría: un millón de colombianos no cuentan con un registro civil, lo que los convierte en ciudadanos fantasmas, invisibles ante el Estado.
La revelación hecha por el registrador nacional, Alexander Vega Penagos, pone en evidencia una problemática social de grandes dimensiones. Cientos de connacionales se encuentran en un limbo jurídico, sin acceso a derechos fundamentales como la salud, la educación, además, les impide ejercer sus derechos políticos y participar plenamente en la vida social del país.
Esta situación se agrava aún más cuando se contrasta con los casos de fraude detectados en la entidad, como el de una mujer que registró como hijos a 24 ciudadanos venezolanos, todos mayores de edad. Un hecho que, fue denunciado ante la Fiscalía.
Esta situación no solo pone en entredicho la seguridad de los documentos, sino que también plantea interrogantes sobre la capacidad de la entidad para garantizar la identidad de los ciudadanos.
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