Desde este martes 29 de abril, el alcalde de Loja, Franco Quezada Montesinos, enfrenta una cuenta regresiva política que podría costarle el cargo. El proceso de remoción impulsado por el concejal Santiago Erráez avanza formalmente, y en solo 10 días laborables se definirá si el burgomaestre continúa en funciones o debe abandonar el despacho municipal.
El proceso se abrió oficialmente tras la calificación de tres de cinco causales por parte de la comisión de mesa del Cabildo, integrada por los ediles Pablo Carrión, John Espinosa y Lenin Cuenca. Los primeros dos votaron a favor, mientras Cuenca se desmarcó, calificando las acusaciones como “insuficientes” para justificar una destitución.
Entre las causales admitidas constan:
- Uso indebido de logotipos y símbolos en publicidad institucional.
- Designación irregular de la gerente de la empresa pública municipal Gedes E.P.
- Falta de idoneidad en perfiles de funcionarios de libre remoción.

