A pocos días de que se defina la nueva mesa directiva del Congreso, el nombre del senador Lidio García parece encabezar la carrera por la presidencia del Senado. Sin embargo, detrás del aparente consenso, se agitan las aguas de una disputa que podría fracturar acuerdos previos y reconfigurar alianzas clave.
El Partido Liberal, bajo la dirección del expresidente César Gaviria, oficializó a García como su candidato único para presidir el Senado en el último año legislativo. La decisión fue respaldada por la mayoría de la bancada liberal y por partidos como La U, Conservador, Cambio Radical y Centro Democrático, lo que le daría más de 65 votos asegurados.
Pero no todos en el liberalismo están alineados. El senador Alejandro Carlos Chacón, uno de los más populares y críticos de Gaviria, ha anunciado su intención de competir por la presidencia de forma independiente. Chacón, quien ya fue presidente de la Cámara, busca capitalizar su cercanía con congresistas de distintas bancadas y su perfil conciliador. “Yo seré el candidato que defiende el Congreso y que me enfrentaré al poder. Claro que me presentaré”, declaró.
La Cámara también se sacude
En la Cámara de Representantes, el panorama es aún más incierto. Aunque los acuerdos de 2022 asignaban la presidencia a Cambio Radical, el viraje de ese partido hacia la oposición ha dejado el camino abierto para nuevas negociaciones. Un sector del Partido Conservador y el Pacto Histórico estarían gestionando un acuerdo para quedarse con la presidencia y la vicepresidencia, excluyendo a La U, lo que ha generado tensiones con figuras como Armando Benedetti, quien defiende que ese cargo le corresponde a su partido.
El representante Jorge Quevedo lidera las conversaciones por el lado conservador, mientras que Alejandro Ocampo, del Pacto Histórico, mueve fichas para consolidar una fórmula que responda directamente a los intereses del presidente Gustavo Petro. La intención es clara: evitar que La U retenga poder en la mesa directiva, incluso si sus candidatos son cercanos a Benedetti.
¿Un Congreso alineado con Petro?
Aunque García ha sido vinculado a la casa Gaviria —tradicionalmente distante del gobierno— fuentes del Ministerio del Interior aseguran que no habría mayores reservas con su candidatura. No obstante, el Ejecutivo sigue explorando alternativas más afines a su proyecto político, como Fabio Amín o Laura Fortich, ambos del ala liberal petrista.
En este contexto, el Congreso se convierte en un campo de batalla donde los acuerdos previos se tambalean y las lealtades se reconfiguran. La votación del próximo 20 de julio será más que una formalidad: será el termómetro de las fuerzas que marcarán el cierre del gobierno Petro.
¿Logrará Lidio García sortear las embestidas internas y externas para asumir la presidencia? ¿O será Chacón, con su discurso independiente, quien capitalice el descontento? Lo único claro es que, en política, nada está escrito hasta que se cuentan los votos.

