En un movimiento que marca el cierre de filas del Gobierno Petro en materia de seguridad, se oficializaron nuevos cambios en la cúpula de las Fuerzas Militares. La decisión, que se ejecutará en julio de 2025, buscando fortalecer la estructura castrense frente a los desafíos en materia del orden público y la defensa nacional.
Los nuevos mandos militares
- Comandante de las Fuerzas Militares: El general Luis Carlos Córdoba Avendaño, actual jefe de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, asumirá el liderazgo de las Fuerzas Militares, en reemplazo del almirante Francisco Cubides. Córdoba es reconocido por su experiencia en defensa aérea y operaciones estratégicas.
- Jefe del Estado Mayor Conjunto: El general Hugo Alejandro López Barreto, quien hasta ahora ocupaba este cargo, será reemplazado por el mayor general Juan Carlos Correa Consuegra, oficial con trayectoria en operaciones conjuntas y coordinación interinstitucional.
- Ejército Nacional: El general Luis Emilio Cardozo Santamaría dejará el cargo. En su lugar, asumirá el general Eric Rodríguez, actual segundo comandante del Ejército, con amplia experiencia en operaciones de seguridad en zonas críticas como el Catatumbo.
- Armada Nacional: Sale el almirante Juan Ricardo Rozo y llega el vicealmirante Orlando Grisales Franceschi, actual jefe de Estado Mayor Naval de Operaciones. Grisales ha liderado operaciones contra el narcotráfico y la protección marítima, y es considerado un experto en seguridad fluvial.
- Fuerza Aérea Colombiana (FAC): El general Carlos Fernando Silva será el nuevo comandante, tras la salida de Córdoba. Silva tendrá el reto de mantener la capacidad tecnológica y operativa de la FAC en un contexto de cooperación regional.
¿Qué busca Petro con estos cambios?
Fuentes del alto Gobierno aseguran que el remezón busca consolidar una cúpula cohesionada y liderazgo técnico, capaz de responder a la intensificación del conflicto armado en regiones como el Bajo Calima y el Catatumbo. La permanencia de figuras como López Barreto en el alto mando garantiza continuidad en la ejecución de operaciones críticas.
Además, estos movimientos se dan en medio de una presión creciente por parte de la Defensoría del Pueblo, que ha denunciado un repunte alarmante de la violencia armada en varias zonas del país.

