En los pasillos del departamento del Meta, un nombre resuena con fuerza y frecuencia: Ricardo Jaramillo Beaumont. Empresario del sector salud, exdiputado con trayectoria y reputación empresarial, Jaramillo se ha convertido en el “deseable” de la política regional. Correo News pudo conocer, a través de fuentes cercanas a los comités políticos, que su nombre no solo genera consenso, sino que despierta interés en sectores fracturados.
Fuentes aseguraron que operadores con llegada a liderazgos nacionales de línea dura lo miran con buenos ojos por una razón simple: ejecuta. En tiempos donde el discurso político se agota y el Meta clama por resultados, Jaramillo representa una alternativa pragmática. Su experiencia en el sector salud le brindan un perfil idóneo para enfrentar el colapso del sistema, una crisis que golpea especialmente a los departamentos periféricos como el Meta.
En el entorno del Centro Democrático, de los Verdes e incluso entre algunos sectores que no comulgan con el alcalde Felipe Harman, el mensaje es claro: Jaramillo no es de tarima, es de gestión. Su perfil técnico, su conocimiento del territorio y su capacidad de interlocución con Bogotá lo convierten en una carta fuerte frente al vacío de representación que ha vivido el Meta en los últimos periodos legislativos.
Lo interesante es que su nombre no genera rechazo, sino curiosidad. “Nadie quiere cerrarle la puerta y todos tantean puentes con él”, afirma una fuente a Correo News. En un escenario político donde los colores partidistas parecen desdibujarse, la discusión ya no es ideológica, sino de quién responde al Meta. Y Jaramillo, con su historial de ejecución y su cercanía a las problemáticas locales, parece tener las respuestas que muchos buscan.
Cabe recordar que Jaramillo ya ha tenido roces con el Partido Liberal, que lo sancionó por doble militancia en 2015 cuando respaldó públicamente al entonces candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga. Sin embargo, su caudal electoral y su influencia en Villavicencio lo vuelven a poner en el radar.

