En las entrañas del uribismo cundinamarqués hay molestia, y no es menor. Un sector de los “pura sangre” del Centro Democrático alza la voz —en privado, por ahora— ante lo que consideran una jugada cantada: la imposición del hijo de la diputada y exministra Nancy Patricia Gutiérrez, Daniel Perdomo, como cabeza de lista a la Cámara de Representantes.
Dicen que el muchacho ya se comporta como candidato con aval en mano, y lo que más irrita a las bases es que su madre pretende cerrar la lista, dejando por fuera liderazgos históricos del partido. Para sumar votos, estaría impulsando alianzas con figuras externas al uribismo —como el cuestionado Orlando Guitarrero—, lo que ha desatado suspicacias.
En los pasillos del partido se preguntan si esta es una apuesta estratégica… o simplemente un movimiento heredado bajo el viejo libreto del nepotismo político. La tensión crece y la fractura parece inminente. ¿Cederán las bases o darán la pelea?

