El atleta venezolano, Manuel Torrealba, compite con la precisión de quien conoce cada milímetro de su arma, pero también con el corazón dividido entre dos tierras.
Desde 2018 vive en Estados Unidos, país donde ha logrado continuar su desarrollo como atleta de tiro deportivo, alcanzar nuevos niveles de formación y competir en circuitos de alto rendimiento. Pero su bandera sigue siendo la misma: Venezuela.
Originario de Caracas, Distrito Capital, Manuel Torrealba se formó en el sistema deportivo nacional, participó en competencias federadas, entrenó con instructores reconocidos y representó a su país en campeonatos de alto nivel. Luego de emigrar, lejos de apagar su trayectoria, la potenció. Sin embargo, ese avance profesional no borra la carga emocional que implica representarse a sí mismo como venezolano en otro sistema deportivo, otro idioma y otro entorno cultural.
“Mi propósito como atleta migrante es seguir creciendo como atleta de alto rendimiento, representar dignamente el deporte que me formó y competir en eventos nacionales e internacionales. Estoy decidido a alcanzar niveles clasificatorios dentro del sistema competitivo de este país”, ha declarado Torrealba.
Aunque compite y entrena en escenarios de alto calibre como Sarasota Trap, Skeet & Clays (Florida), Markham Skeet, Trap and Sporting (Florida), OK Corral Gun Club (Florida), National Shooting Complex (Texas), entre otros, lo hace con un recuerdo constante de su país, sus raíces, sus primeros disparos en el polígono Oscar V. Arellano en Maracay (Venezuela), y los años de dedicación silenciosa que moldearon su perfil.
Ser atleta migrante no es solo adaptarse a otro nivel técnico. Es aprender nuevas reglas, competir sin el respaldo de una delegación nacional, y aún así llevar a Venezuela en el nombre, en la historia y en cada disparo.
Torrealba, ahora certificado como referee oficial de la National Sporting Clays Association (NSCA) en EE.UU y reconocido por sus pares como un atleta disciplinado, ético y competitivo, carga en su espalda más que cartuchos. Carga un compromiso moral con su origen.
“No represento a nadie oficialmente, pero me represento a mí. Y yo soy Venezuela. Mi formación fue allá, mis valores nacieron allá, y si hoy compito aquí, lo hago con la responsabilidad de demostrar que en mi país también se forman atletas serios, técnicos y comprometidos”, afirmó Torrealba.
Manuel Torrealba es prueba de que emigrar no siempre significa empezar de cero. A veces, significa seguir construyendo en otra tierra… con la misma bandera en el pecho, aunque esté bordada por dentro.

