El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, ha hablado bastante en sus redes sobre los conciertos de RBD y los muestra como una de sus grandes gestiones mientras que distintos medios a nivel nacional han cuestionado la cortina de humo que han sido estos conciertos y muestran como los han aprovechado para desviar la atención del escándalo de Buen Comienzo, que tuvo como consecuencia que Alexandra Agudelo dejara su cargo como secretaria de Educación de Medellín después de que una jueza penal le dictara casa por cárcel por presuntas irregularidades en contrataciones.
La pregunta que se hace Correo News es ¿hasta que punto este tipo de eventos deben ser objeto de tanta obsesión y revuelo mediático para un jefe de gobierno de una ciudad? Esto ya ha ocurrido en administraciones anteriores como la de Federico Gutiérrez, Alonso Salazar y Aníbal Gaviria, en donde se le da mucha visibilidad a este tipo de eventos, que si bien tienen gran impacto en la derrama económica de la ciudad, no deberían ser la meta principal de un Alcalde.
¿Hasta qué punto los alcaldes están llamados a ser los directores de juegos y espectáculos de la ciudad? ¿por qué no dejarle la organización, viralización y manejo en redes de estos eventos internacionales a otras entidades y organizaciones?
Redacción: Correo News

