El alcalde de Chía, Leonardo Donoso, repite una estrategia conocida, pero con menos encanto y más cinismo. La imagen de un alcalde suplicando ayuda internacional mientras las instituciones colombianas lo condenan es difícil de vender, incluso para una CIDH acostumbrada a casos polémicos. Leonardo Donoso, ha decidido jugar su última carta frente a la inminente ratificación de su destitución por corrupción. Según conoció CORREO NEWS, ha puesto sus fichas en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con una maniobra clara: hacerse pasar por víctima de un «sistema judicial politizado» y buscar medidas cautelares internacionales que le permitan mantenerse en el cargo.
Pero la realidad es menos noble de lo que pretende el alcalde. Su destitución está amparada en graves acusaciones de irregularidades contractuales, un eufemismo para lo que muchos en Chía consideran un saqueo descarado. En lugar de asumir la responsabilidad, Donoso ahora busca refugio en el extranjero, con una excusa que intenta desviar la atención de los escándalos que marcaron su pasada administración.
Si el Consejo de Estado no le da un milagroso respiro, el municipio se enfrentará a elecciones atípicas. Se anticipa así una lucha por el poder local, mientras los potenciales aspirantes se preparan para capitalizar el vacío que dejaría la salida del alcalde. Por ahora, el panorama político en Chía es de incertidumbre, con un alcalde que parece dispuesto a gastar hasta el último peso del erario en abogados internacionales que se disfrazan de cooperación, pues no es coincidencia que el viaje lo haga con el Secretario General que es abogado y con la de defensa judicial del municipio.
¿Logrará su objetivo? Es poco probable, pero mientras tanto, su jugada no deja de ser un espectáculo que, tristemente, tiene a los habitantes de Chía como únicos perdedores.

