Los cuestionamientos contra el director de Comfama se han multiplicado en las últimas semanas, mientras su nombre vuelve a aparecer en la conversación política de cara a 2027. La caja respondió con una verificación de hechos y negó varios de los señalamientos.
Desde finales de julio, David Escobar ha sido blanco de cuestionamientos provenientes de distintos actores sobre su gestión en Comfama. Las críticas abarcan asuntos relacionados con recursos, gastos, temas laborales, viajes, relaciones políticas y decisiones de la organización.
Uno de los cuestionamientos más visibles ha sido el de David Toledo, quien ha señalado supuestos excesos burocráticos, gastos y desviación de recursos. A estos se han sumado preguntas y señalamientos de otros actores sobre diferentes actuaciones de la caja.
El 11 de septiembre, Comfama respondió con una verificación de hechos en la que controvirtió los principales señalamientos. La organización negó, entre otros asuntos, el uso de recursos para financiar campañas políticas y explicó decisiones relacionadas con viajes, el predio La Guamo y el apoyo al lanzamiento de Jericó, el infinito vuelo de los días.
La controversia, sin embargo, tiene un componente adicional: el nombre de David Escobar vuelve a aparecer alrededor de la Alcaldía de Medellín para 2027, aunque hasta ahora no ha confirmado públicamente que vaya a aspirar al cargo.
¿Una disputa que trasciende a Comfama?
La coincidencia resulta políticamente relevante. Los cuestionamientos no se concentran en un solo episodio ni provienen de una única voz, sino que han abierto varios frentes alrededor de la figura de Escobar.
No hay evidencia pública suficiente para afirmar que exista una campaña coordinada para frenar una eventual candidatura. Pero la pregunta ya está sobre la mesa: ¿los cuestionamientos responden únicamente a su gestión en Comfama o también al espacio político que algunos empiezan a atribuirle hacia 2027?
Lo cierto es que la discusión dejó de ser exclusivamente administrativa. Mientras Comfama defiende públicamente la gestión de su director, David Escobar vuelve a quedar en el centro de una conversación que combina reputación, poder y política en Medellín.

