“El gran caballero de la política” empezó a hablar claro. Sin miedo. Con carácter. Y está marcando diferencia frente al desastre que deja Petro y todos sus aliados. Pinzón no es improvisado. Fue viceministro de Defensa con Uribe, ministro de Defensa con Santos (de quien se apartó por el proceso de paz en La Habana) y embajador en Estados Unidos, donde supo ganarse el respeto de quienes hoy deciden el rumbo económico del mundo.
Esta misma semana estuvo en Washington y evitó que Estados Unidos impusiera aranceles que habrían hecho perder más de 5 millones de empleos en Colombia. Todo por culpa del berrinche diplomático de Petro, que volvió a dejar en evidencia su falta de tacto y preparación internacional. Pinzón conoce el país, el Estado y las Fuerzas Armadas. Tiene la disciplina, la experiencia y el carácter para recomponer el caos institucional, económico y social que deja este gobierno. Y lo más importante: tiene la firmeza para ponerle freno a la anarquía que la extrema izquierda intentará desatar en las calles.
Hoy Colombia necesita un líder que una, no que divida. Uno que inspire respeto, devuelva la autoridad y defienda la libertad. Y ese líder puede ser Juan Carlos Pinzón. En regiones como el Cauca, donde el miedo y la necesidad pesan, debemos construir una gran campaña de unión e inclusión, con valentía y esperanza. Porque el 8 de marzo puede ser el inicio de la recuperación de Colombia.
Por: Julian Fernández Zambrano

