Recientemente, videos y fotografías difundidos en redes sociales mostraban a miembros de la estructura Carlos Patiño, de las disidencias de alias Iván Mordisco, entregando maquinaria que supuestamente sería utilizada para el mantenimiento de vías terciarias. Sin embargo, una investigación revela una realidad mucho más oscura.
Información de inteligencia militar, obtenida desde aeronaves, indica que estas máquinas no están destinadas a la infraestructura vial, sino a la minería ilegal en el río Micay. Al menos 15 retroexcavadoras, diez dragones, ocho clasificadoras y más de 30 motores están siendo utilizados para la extracción ilícita de oro en la zona.
Estas operaciones criminales ya han causado daños significativos al medio ambiente, afectando la flora, fauna y vegetación local, y contaminando el agua del río. Además, se estima que mensualmente se extraen al menos siete mil gramos de oro, generando ganancias de aproximadamente 4.000 millones de pesos para las disidencias.
El engaño de las disidencias no solo pone en riesgo el ecosistema, sino también la estabilidad de las comunidades locales que sufren las consecuencias de la minería ilegal y el conflicto armado.

