La llegada de Juan Fernando Cristo al gobierno de Gustavo Petro generó grandes expectativas, con la promesa de que manejaría el Congreso de manera más efectiva que su antecesor, Luis Fernando Velasco. Sin embargo, la reciente falta de aprobación del presupuesto, un hecho inédito en la historia del país, ha sembrado dudas sobre su capacidad para llevar adelante la agenda legislativa del gobierno.
A pesar de que Cristo logró sin complicaciones la elección de la defensora del pueblo, el revés con el presupuesto lo ha dejado en una posición vulnerable. Voces dentro del gobierno ya señalan que «Velasco no lo hacía tan mal», destacando que bajo su gestión se aprobaron reformas cruciales como la pensional.
La confianza en Cristo se ha visto erosionada, y su capacidad para liderar importantes reformas como la de salud, la tributaria y la jurisdicción agraria está en entredicho. Sin el control firme del Congreso y con un ambiente interno poco favorable dentro del mismo gobierno, su situación parece cada vez más complicada. Esto es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que Cristo buscaba usar su cargo como plataforma para una posible precandidatura presidencial.
Aunque es temprano para una evaluación final, la gestión de Cristo enfrenta serios desafíos que podrían definir su futuro político dentro y fuera del gobierno.

